La semana pasada nos fuimos gente de Oulu a ver las tres capitales bálticas. La idea fue ir en tren hasta Tamepre, desde ahí Ryanair hasta Riga y una vez en Riga ver la ciudad, bajar a Vilnius y finalmente subir a Tallin (todo ésto en bus). En Tallin se coge ferry hasta Helsinki y desde ahí en tren de nuevo hasta Oulu (entre 8 y 9 horas de trayecto).
El viaje duró 8 días y aprovechamos algo más de las vacaciones de Semana Santa de Finlandia para poder conocer toda la zona. La forma de viajar fue nueva para mí, puesto que las 4 primeras noches hicimos coach-surfing. Es una forma de viajar que se está poniendo cada vez más de moda consistente en dormir en sofás (a veces también en camas) de gente que no conoces. En general son gente muy abierta y simpática y animo a la gente a probarlo. Nosotros fuimos 4 personas y no tuvimos ningún problema, me parece una forma fantástica de conocer el pais, ya que estás con ellos y te enseñan lo que hay que ver en la ciudad, pruebas alimentos típicos de la zona mientras tu les haces una tortilla de patata, por ejemplo. Todo ésto se organiza a través de una página web, donde puedes ver el historial de la persona de la casa en la que vas a alojar o en la que te alojas: comentarios positivos, experiencias previas,etc.
Acerca del viaje, diré que estuvo bastante bien. Pudimos visitar rápidamente el centro de Tampere, el cual me sorprendió mucho ya que, como en cualquier ciudad finesa, uno no se espera ver mucho en edificios sino en los paisajes. Sin embargo los edificios antiguos del centro están bastante bien. Tiene que ser una gran ciudad para disfrutar un Erasmus sin duda!

Nuestra llegada a Riga estuvo bien, nuestra anfitriona nos vino a buscar al aeropuerto y nos contó diversas cosas acerca de la situación del país. Todos estos países están cambiando muy rápido pero los edificios y demás cosas dejan ver la pasada época soviética. No obstante la gente es cada vez más abierta y eso percibe facilmente.
Panorámica de la ciudad

Como ciudad Riga está bastante bien, tiene un centro interesante y un mercado central que merece la pena visitar, ahí pasamos casi dos días y posteriormente cogimos el autobus hasta Vilnius.
En Vilnius hay también mucho que ver. Es una ciudad muy bonita rodeada de colinas e las que aún se puede ver restos de la antigua muralla. La plaza de la catedral y la torre en lo alto de la ciudad fue lo que más tiempo pasamos visitando.

Tambien es muy bonito el barrio artístico de Vilnius, puesto que en pleno centro de la ciudad y al lado del río se encuentra el barrio artístico, una micropoblación muy bohemia que hace recordar a Christiania en Cophenague. Allí viven distintos artistas que llenan de esculturas y demás obras artísticas el río y el barrio.
El segundo día lituano tuvimos la suerte de contar con la hermana y un amigo de un chico lituano que está con nosotros en Oulu. Con ellos fuimos a ver dos antiguas capitales de Lituania, una con un gran asentamiento arqueológico y otra con un castillos fascinante. Nuestro amigo lituano de Oulu llegó a Vilnius el tercer día y pudimos disfrutar con él y su familia de un Domingo de Semana Santa con tradiciones y comida lituana.

Tras perder el bus nocturno hacia Tallin , decidimos salir a las 7 de la mañana, para llegar como a las 4 d la tarde a nuestro destino. La ciudad de Tallin es una de mis preferidas, y el volver a verla me encantó. Dando vueltas a la ciudad antigua por su maravillosa muralla viendo sus torretas muy bien conservadas hicimos la tarde y aprovechamos para hacer algo muy típico: ir a un restaurante chino, pero ¡ojo! a un restaurante chino con nuestra amiga china, que eso es otra cosa!! :-)

El día siguiente lo pasamo visitando el centro de Tallin por la mañana, ferry al mediodía y Helsinki por la tarde para coger el tren/coche a las 9 de la noche y pasar una noche viajera.
El viaje estuvo muy bien, hubo cosas que hubiera merecido la pena verlas más detenidamente pero me quedo con la hospitalidad lituana, gracias a la cual aprendimos mucho de la historia, de sus tradiciones rompiendo huevos de Pascua y de Baloncesto!!
Nuestra llegada a Riga estuvo bien, nuestra anfitriona nos vino a buscar al aeropuerto y nos contó diversas cosas acerca de la situación del país. Todos estos países están cambiando muy rápido pero los edificios y demás cosas dejan ver la pasada época soviética. No obstante la gente es cada vez más abierta y eso percibe facilmente.
El segundo día en Letonia aprovechamos para visitar una población turística de la costa báltica, bastante frecuentada por veraneantes aunque nosotros fuimos en temporada baja y estaba muy tranquilo. Emulando a la primera vez que vi el Báltico en Westernsplace, realicé la típica foto haciendo el capullo con el Báltico detras, esta vez también con buenos compañeros de fotos:
Como ciudad Riga está bastante bien, tiene un centro interesante y un mercado central que merece la pena visitar, ahí pasamos casi dos días y posteriormente cogimos el autobus hasta Vilnius.
En Vilnius hay también mucho que ver. Es una ciudad muy bonita rodeada de colinas e las que aún se puede ver restos de la antigua muralla. La plaza de la catedral y la torre en lo alto de la ciudad fue lo que más tiempo pasamos visitando.
Tambien es muy bonito el barrio artístico de Vilnius, puesto que en pleno centro de la ciudad y al lado del río se encuentra el barrio artístico, una micropoblación muy bohemia que hace recordar a Christiania en Cophenague. Allí viven distintos artistas que llenan de esculturas y demás obras artísticas el río y el barrio.
El segundo día lituano tuvimos la suerte de contar con la hermana y un amigo de un chico lituano que está con nosotros en Oulu. Con ellos fuimos a ver dos antiguas capitales de Lituania, una con un gran asentamiento arqueológico y otra con un castillos fascinante. Nuestro amigo lituano de Oulu llegó a Vilnius el tercer día y pudimos disfrutar con él y su familia de un Domingo de Semana Santa con tradiciones y comida lituana.
Tras perder el bus nocturno hacia Tallin , decidimos salir a las 7 de la mañana, para llegar como a las 4 d la tarde a nuestro destino. La ciudad de Tallin es una de mis preferidas, y el volver a verla me encantó. Dando vueltas a la ciudad antigua por su maravillosa muralla viendo sus torretas muy bien conservadas hicimos la tarde y aprovechamos para hacer algo muy típico: ir a un restaurante chino, pero ¡ojo! a un restaurante chino con nuestra amiga china, que eso es otra cosa!! :-)
El día siguiente lo pasamo visitando el centro de Tallin por la mañana, ferry al mediodía y Helsinki por la tarde para coger el tren/coche a las 9 de la noche y pasar una noche viajera.
El viaje estuvo muy bien, hubo cosas que hubiera merecido la pena verlas más detenidamente pero me quedo con la hospitalidad lituana, gracias a la cual aprendimos mucho de la historia, de sus tradiciones rompiendo huevos de Pascua y de Baloncesto!!
Un saludoo!
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